Por los indicios de los cuales me percato (la próxima vez, cierra la puerta), caigo en la cuenta de que los designios de algún semi-dios anónimamente alcoholizado, te han arrastrado hasta las orillas de mi humilde morada que acabo de estrenar. No ostenta ningún misterio como la cabaña de Jacob. Ni escondo alguno de los alephs que he comprado en aquella feria internacional de mala muerte. No concibe espíritus. Tampoco se cae a pedazos. En definitiva, no tiene nada. Puedes quedarte y sumarte al vertiginoso oleaje de la inconciencia generalizada, o puedes marcharte en un digno acto de defensa de tu salud mental. Yo optaría por la primera. Al menos viene un Fast Miracle en el combo. Y la salud mental, no es algo que se aprecie en estos tiempos que corren, en los cuales las bolsas caen, y las dendritas se desvalorizan, conforme a una sinapsis que se entrecorta con mayor frecuencia, como aquellos bienaventurados servidores de Internet.
Pueden dejar de leer en este preciso instante y quedarse con un vago recuerdo agraciado respecto de esta entrada, o continuar aburriéndose con las dudosamente coherentes presentaciones subsecuentes. Este blog cree en la democracia, y se las obsequia a sus lectores en forma de unos pudorosos packs con moños vanguardistas. Confío en que ustedes no crean.
Laquesis me lanzó por estos lugares. Mi nombre suele ser Damián. Un entramado galopante de ideas extrañas, extirpadas de los últimos atisbos de cordura de los que me jactaba. Llevo 16 años configurando una intrincada red de pensamientos que decido llamarlos intentos de ideología. Soy un idealista empedernido. Un tigre sin garras. Un cuervo en un cementerio con ataúdes herméticos. Solo busco lo que es justo. Ese parámetro es la base colosal del resto de mis escritos, que no son muchos, y que tampoco son. Tampoco estoy seguro de su objetividad, pero al menos recrea un amague de sensibilidad neuronal y una pseudocaridad para con la verdad, que me atraen.
Soy un artificio extraído de algún cuento borgeano. El fanático arrepentido de Morissette que desdeña contra la música comercial. El incinerador del fideísmo y la debilidad de las masas.
Aclaro. De aquí al final perpetuo solo restan conocer notas de una mente turbulenta.
Cardíacos, abstenerse.
3 comentarios:
Este es tu Blog? Esta muy bueno!
Soy pri en comentar :)
Viste que pasé...
Good Luck with the Blog !!
Un beso, hasta mañana.
celebro este blog de un gran cerebro
amigo trasandino! eres un cra!
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