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Preludio
Cuando el vittel tonné comienza a variar de tonalidades, y producir un aroma que me sugiere cierta sensibilidad, noto que empecé un año nuevo. Hallmark ha cambiado su logotipo, ideado por una mente que no distingue entre Warhol y Dalí, he terminado mi primer libro en el año. No, la tardanza en dar cuenta de este hecho fortuito, no es (enteramente) fruto de mi escasa atención y apego a este mundo (Y mi prolongada estadía en aquella nube de nombre exótico). Simplemente cuando intenté establecer conversación con aquel Jarcarandá, y verifiqué que se encontraba lerdo (por no decir imposibilitado) de darme una respuesta, también me di cuenta que todo seguía igual. Mi gato se colocó en la misma pose que aquel árbol, y calló. Ni hablar de los escasos intentos con mi mano. Y cuando el mito aquel que mi subconciente creaba, en el que un superhéroe (dudosamente sobrio) atacaba al stress y lo lanzaba por un acantilado, se ve enfrentado con la realidad creo que no queda nada en que creer. Aunque supongo que mi subconciente seguirá creyendo en ello, como en Zeus. Si, creo eso. Lo que es la hecatombe.
1 comentario:
descubro este espacio cuasi altruista...jaja y me reciben ademas de bellas letras y pakua...
que tenga usted buen año
muy buen blog
saludos cordiales
Georgina
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