miércoles, 19 de noviembre de 2008

Anotaciones especiales. BackUp mental.

1- Todos los gatos sufren de una neurosis obsesiva compulsiva respecto de su limpieza corporal. Debe ser la causa de su mítico odio al agua. No se porque, pero debe serlo.

2- Pitágoras es lo más. No más que Aristóteles, pero si respecto de Thales. Así mismo, Aristóteles es menos que Thales, por lo que Thales no podría estar abajo de Pitágoras en este ranking libidinoso y obsoleto. Supongo que estas son las premisas que construyen la cual sería, la verdad final: "La verdad no existe", con frases extensamente cartesianas y una falsa modestia incipiente. De modo que acabo de decirlo, ya nada vale. No se como terminará esta entrada.

3- Bhaskara es lo menos.

4- La música murió en la década de los '90.

5- Brego por la libertad de expresión, pero un mínimo estudio de la historia argentina, me demostró que de la mano de la misma, arribamos al vacío. Seguiré bregando, aún así, por ella, porque soy el cénit de la contradicción, y el vacío me está presentando insinuaciones sexualmente ambiguas que me atraen.

6- Espero que la los viajes en el tiempo y la invisibilidad no se logren en ningún futuro (¿Lo hay?) cercano. La ciencia ficción se deprimiría, al menos bríndele un tiempo considerable para que establezca lazos estrechos con la literatura de divulgación científica.

7- Obama es Michael Jackson por antonomasia. Además baila muy bien.

8- Las arvejas no son comida.

9- Si algún mequetrefe espía tus intimidades intrínsecas, y te ofrece guardarlas, no creas su promesa. Las verá. De cualquier otra forma, lo hará también. (Confrontar con WC). A la sombra del mérito, crece la envidia.

10- Borges no era argentino. O fue un par cromosómico mal cruzado. Como sea, su alma fue apresada en las calles lujuriosas, ardientes de aquel smoke matutino. Pediría una extraditación.

11- No escribas respecto a las olas. Terminarán asesinándote.

12- Nunca entenderé el arte conceptual. Demasiados conceptos, una simbología perenne que resucita esporádicamente, cargada de aquel espíritu medieval. Supongo que en su recoveco más oscuro, acuñan un significado. Es como E=mc2, o inentendible como la predestinación de saberes existencialmente inútiles en los sueños. Simularé que me agrada, ínfimamente. Nunca se sabe cuando me atrapará una bocanada de significación, o lo que puede pensar el de al lado.

13- Las fotografías son el antecedente de los viajes en el tiempo.

14- No hay forma alguna de detener al hipo.

15- Verdad final, cuasi-apocalíptica. (Enviarla al correo electrónico).

Esto es Borges


Ser realista es gratificante, admirable. Acudir a la lógica y al realismo para salvaguardarse de ciertas fallas del sistema de la vida, es práctico, útil. Lo que no permite escabullirse, a cierto halo de futilidad.Fantasear lo es mucho más. Y si a ello le sumamos cierta cuota de coherencia estrafalariamente rica, arribamos al cénit del vuelo mental, a un éxtasis literario, un viaje dantesco.


Eso es Borges, fantasía y realidad. La puja intrincada. La decepción de una realidad, frente a las maravillas de una oda a la coherencia ilógica.Borges es poesía en prosa. Es un cuervo de aquellas historias árabes olvidadas que tanto cautivan, y que surgen de su propia invención, pero nos conduce a engañarnos a nosotros mismos, y elevarlo a grado de historiador. Cronista de Tlon, testigo de la muerte de un inmortal, prófugo de la tranquilidad mental, buscador de la otra cara del zahir.


Es una forma inconexa, pero que atrae, que pierde. Una Biblioteca de Babel, que no es más que un preludio de la sombra que abruma a una Ciudad de Buenos Aires, castigada por un populismo ensordecedor, sombra de un cuadro de Norah al atardecer, o de una charla que Acevedo.Es una burla a Daneri.


Una confesión de amor que no es más que una mentira, a Beatriz, guía espiritual, que se quedó dormida, y se olvidó de la cita que había propuesto, del viaje místico que a Jorge le habían prometido. Es la locura de Ema Zunz, y su amague no cesa y es histeria.Un canto al Quijote. La elevación de Pierre Menard.




Una hoja que se sume en sombras a lo largo de un camino, una ceguera que atropella la rebeldía, pero mantiene intacta la búsqueda. El elogio de esa sombra, de ese don que se asemeja a un infierno sin llamas, sublevado, bajo su propio control. Con un látigo en su mano derecha, sin evitar infringirse un dolor que conserva un gusto helado.Es musa y poeta. Es Hamlet y Claudio. Una espera trascendente, sembrada de intermitencias y caídas. La confusión de los planos de la realidad, es el pasado igual al futuro, un encuentro cercano con todos nuestros otros, que nos son propios.


Es Borges.

sábado, 25 de octubre de 2008

Mente somnolienta reportándose


Por los indicios de los cuales me percato (la próxima vez, cierra la puerta), caigo en la cuenta de que los designios de algún semi-dios anónimamente alcoholizado, te han arrastrado hasta las orillas de mi humilde morada que acabo de estrenar. No ostenta ningún misterio como la cabaña de Jacob. Ni escondo alguno de los alephs que he comprado en aquella feria internacional de mala muerte. No concibe espíritus. Tampoco se cae a pedazos. En definitiva, no tiene nada. Puedes quedarte y sumarte al vertiginoso oleaje de la inconciencia generalizada, o puedes marcharte en un digno acto de defensa de tu salud mental. Yo optaría por la primera. Al menos viene un Fast Miracle en el combo. Y la salud mental, no es algo que se aprecie en estos tiempos que corren, en los cuales las bolsas caen, y las dendritas se desvalorizan, conforme a una sinapsis que se entrecorta con mayor frecuencia, como aquellos bienaventurados servidores de Internet.




Pueden dejar de leer en este preciso instante y quedarse con un vago recuerdo agraciado respecto de esta entrada, o continuar aburriéndose con las dudosamente coherentes presentaciones subsecuentes. Este blog cree en la democracia, y se las obsequia a sus lectores en forma de unos pudorosos packs con moños vanguardistas. Confío en que ustedes no crean.


Laquesis me lanzó por estos lugares. Mi nombre suele ser Damián. Un entramado galopante de ideas extrañas, extirpadas de los últimos atisbos de cordura de los que me jactaba. Llevo 16 años configurando una intrincada red de pensamientos que decido llamarlos intentos de ideología. Soy un idealista empedernido. Un tigre sin garras. Un cuervo en un cementerio con ataúdes herméticos. Solo busco lo que es justo. Ese parámetro es la base colosal del resto de mis escritos, que no son muchos, y que tampoco son. Tampoco estoy seguro de su objetividad, pero al menos recrea un amague de sensibilidad neuronal y una pseudocaridad para con la verdad, que me atraen.


Soy un artificio extraído de algún cuento borgeano. El fanático arrepentido de Morissette que desdeña contra la música comercial. El incinerador del fideísmo y la debilidad de las masas.


Aclaro. De aquí al final perpetuo solo restan conocer notas de una mente turbulenta.

Cardíacos, abstenerse.